Toribio Goti Parás
Marinero de segunda clase en La Corbeta Nautilus
Así le conocían en Llanes, «Juanillo», aunque nada de ese apodo hiciese sospechar que su nombre auténtico era Toribio… Curiosamente ese apodo parecía vislumbrar algo parecido a un regreso al futuro en el que otro Goti, siglo y medio después, seguiría la estela de su apellido en el Puente de otra nave… No, la casualidad no existe… En estos devaneos con el pasado la escora se hace inevitable porque los eslabones de la mente son inescrutables… La historia no siempre es lo que sucede, se envuelve lo sucedido en capas de suposiciones y ahí se olvida, perdida en la oscuridad del pasado concreto. En este viaje desde el presente al pasado, buscando y rebuscando, han aparecido numerosas certezas. Esta búsqueda nos ha hecho reflexionar, emocionarnos, embarcarnos en viajes interoceánicos con direcciones diversas. Fuimos argonautas buscando mares de noticias. Ojalá, de esta forma, Toribio Goti «Juanillo» continue su navegación entre las espumas invisibles de una memoria familiar y colectiva. Pero vamos al inicio de la historia a partir de un breve apunte; Nautilus (en su versión griega significa marinero, al igual que en latín, argonauta)…

Aunque no sabemos ni cómo ni por qué se enroló «Juanillo» en la Nautilus… lo cierto es que la vida tuvo a bien regalarle un paréntesis de experiencias vitales a lo largo y ancho del mar. Contaba el viejo Goti, con su cháchara ingeniosa, aquellas peripecias marinas y, quienes le escuchaban, sólo tenían una respuesta, la única posible: respeto y ojos bien abiertos ante la alegría infantil del narrador. Cualquier otra actitud habría sido ruin, aunque no fue éste el caso, imposible, ante el entusiasmo y la emoción con los que revivía su juventud aquel hombre menudo y chispeante que decía haber visto tanto… Aquel viejo marinero no fabulaba, tan solo recordaba sus mejores momentos, los más felices, probablemente. Aquella fascinante aventura en la que escuchó a Neptuno, descubrió la aurora austral, vivió una semana de dos jueves, se midió en regatas en alta mar, disfrutó de fiestas y saraos a bordo… No, Goti no fantaseaba… En el libro publicado por Don Fernando Villaamil, en el que narra ese largo viaje y con el que obsequió a todos y cada uno de los miembros de la tripulación, se pueden leer aquellas y otras muchas «hazañas». Largo y tendido resultaría narrar, una por una, todas ellas.
No sólo la circunnavegación y la narración del viaje constituyó un hito en la historia de la Armada Epañola, la edición del libro consiguió la excelencia con las colaboraciónes de amigos personales del autor: el prólogo de Antonio Peña y Goñi, fue una de ellas, crítico musical y compositor guipuzcoano (San Sebastián 1846 – Madrid 1896) Antonio Peña y Goñi fue Comendador de la Orden de Isabel la Católica, Caballero de la Orden de Carlos III y recibió también la Cruz del Mérito Naval; socio honorario de la Sociedad de Conciertos de Madrid, fue también miembro de varias academias nacionales y extranjeras. Importante también la presencia en el libro de Rafael Monleón Torres, pintor marinista y restaurador del Museo Naval de Madrid durante el último tercio del siglo XIX. De él decían que había sido capaz de pintar la mar y el cielo con la belleza y el realismo con que la conocen los marinos, y los barcos con el rigor técnico de quien conoce su diseño. Navegó como piloto naval por las aguas del Mar del Norte y allí pudo contemplar las marinas del alemán Teodoro Weber, especialista en calmas, tempestades y naufragios, que le señalaron el camino a seguir. Dedicó su vida al estudio y representación gráfica de embarcaciones de toda clase y épocas.
Finalmente,
la Imprenta de Sucesores de Rivadeneyra transformó la empresa en un volumen excelente. El fundador de la imprenta se había empeñado en una idea épica, editar la Biblioteca de Autores Españoles, Rivadeneyra pagó íntegramente con su fortuna este monumental esfuerzo que se interrumpió cuando falleció el 31 de marzo de 1872. La impresión de la Biblioteca se hizo con gran calidad tipográfica, añadiendo a veces obras inéditas o recuperando otras olvidadas. En esta colección se forjó toda una generación de críticos y editores de literatura clásica española. A su fallecimiento su hijo Adolfo Rivadeneyra, orientalista y Cónsul de España en Chile, continuó la labor editorial de su padre. Bajo su dirección vió la luz la narración del viaje de la Nautilus. Algunos de los miembros de la dotación colaboraron también el la edición, con algunas de las fotografías, tomadas por ellos mismos. En el libro, cerca de 500 páginas, se recoge el desarrollo de la navegación, la descripción de los lugares visitados, ilustraciones, grabados, cartas de navegación y numerosas e interesantes reflexiones de todo tipo del autor. El Oriente de Asturias anunciaba la preparación del libro…»En los talleres de Rivadeneyra se está preparando un libro, escrito por nuestro distinguido paisano, el Sr. Villaamil, capitán de la Nautilus, con motivo del reciente viaje de ésta alrededor del mundo. El libro ilustrado con profusión mediante fotografías tomadas por los tripulantes durante la excursión, es, según nuestros informes, sumamente pintoresco e interesante»
Para conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento de América (1492-1892), y a propuesta de su comandante Don Fernando Villaamil, la Nautilus llevó a cabo la vuelta al mundo, una circunnavegación histórica que protagonizó en su crucero de instrucción de los alumnos guardia marinas. Partió de Ferrol el 30 de noviembre de 1892, arribando a San Sebastián el 16 de julio de 1894 y de nuevo al puerto ferrolano, el 11 de agosto siguiente, tras recorrer más de 40.000 millas náuticas. A mediados de la década de 1880, Don Fernando Villaamil, Capitán de Fragata de la Armada, consiguió convencer al Ministro de Marina de la necesidad de instruir a los guardia marinas en buques de vela tradicionales. Insistía en que su instrucción debería llevarse a cabo mediante la realización de cruceros en donde aprenderían el Oficio de Marino… Hubo y quizás aún habrá hoy, quien crea de buena fe que las dotaciones para los buques modernos no precisan tener como base de sus conocimientos prácticos sangre o aplomo marineros, que así llamo yo esa segunda naturaleza que distingue al verdadero hombre de mar de aquel que sólo la conoce por vivir sobre ella en puerto o durante pequeños viajes… Por vez primera no se realizaría una vuelta al mundo en barco ni por motivos políticos, ni por iniciativa científica, ni para enseñar el pabellón mediante una escuadra militar, si no que se destinaria el viaje al aprendizaje de la vida en la mar y al adiestramiento de nuevos marinos y oficiales. Es ahora el Juan Sebastián Elcano quien sigue la estela de aquellos primeros buques escuela, los cuatro palos del buque llevan los nombres de sus antecesores en la importante tarea de formación de los futuros oficiales de la Armada. Al palo de mesana corresponde el nombre de la Corbeta Nautilus.

Nada dejó al azar el Comandante Villaamil… En la navegación a larga distancia uno de los problemas que surgía, casi de inmediato, era el del abastecimiento y conservación de víveres a bordo, los alimentos embarcados debían cumplir un requisito principal: durar la mayor cantidad de tiempo posible para asegurar su consumo en los largos periodos de tiempo que podía durar una travesía… Por un portalón entraban las aves de corral, frutas, hortalizas y otros efectos que constituyen lo que la gente de mar llama el fresco, mientras que por otro subían a cubierta las últimas entregas de ropa blanca y algún resto de equipaje. A la vez, colgando de fuerte aparejo, veíase a proa la tranquila res vacuna, que venía a vivir entre la tripulación durante los primeros días de viaje, hasta que la necesidad obligase a sacrificarla para contribuir a la alimentación de aquel pequeño pueblo flotante… Días antes, en el diario vespertino La Época publicado en Madrid, Antonio Peña y Goñi avanzaba la noticia… «A fines de la semana próxima el Nautilus, levando majestuosamente las anclas y trincándolas á buen viaje, saldrá del Ferrol para dar la vuelta al mundo, no en ochenta días como los héroes de Julio Verne, sino en año y medio, con el auxilio de Dios (…) Y séanles propicias en las viradas las antiguas exclamaciones, tan hermosas, tan cristianas, tan poéticas – ¡Listo a virar!… ¡Larga escota de foque!... ¡Allá va con Dios!… –¡En buenhora sea la vuelta! «.
El periodista mantuvo con el Comandante de la Nautilus una intensa correspondencia que, El Imparcial, publicaba en ocasiones omitiendo y censurando parte de esas cartas. Tal vez ese fue el motivo por el cual, Peña y Goñi insistió a Villaamil para que recogiera sus experiencias en un libro. Al final del prólogo, decepcionado, escribe el periodista; «Y olviden que, mientras paseaban por tierras y mares la enseña de esa patria querida, vitoreados sin cesar; que mientras la alcaldesa de Christchurch calzaba sus manos -detalle delicadísimo y conmovedor- con un guante rojo y otro amarillo, aquí, en la patria cercana, en la patria casera, pasaban inadvertidos, asfixiados por los miasmas de la política, que proseguía imperturbable, la hermosa tarea del embrutecimiento universal! «… Toribio Goti, sin saberlo, estaba comenzando a formar parte de una historia que navegaría entre mares de tinta. Mientras tanto se despedía, a bordo, de la costa gallega… No cabía vacilar, La Nautilus levó sus anclas, y aquellos que asomados a las galerías y ventanas, aquellos que en los muelles y playas creían retener por tiempo ilimitado (hasta que soplase el N.E) a la embarcación, viéronla salir de la ría sin el auxilio de sus blancas velas, trocadas por esta vez en un pequeño vapor que tiraba de un cable firme de su proa. Así salió por la estrecha y larga ría del Ferrol el hermoso clipper, rodeado de muchos botes atestados de aquellas personas para quienes la Nautilus encerraba, tal vez, el ser más querido de la tierra. De esta forma relataba el comandante de la nave, Don Fernando Villaamil, el comienzo de lo que iba a ser la singladura del primer buque escuela de la Marina Española,el 30 de noviembre de 1892, para conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento de América (1492-1892). La dotación de la nave estaba formada, entre oficiales, suboficiales, guardia marinas y marineros por 172 tripulantes y Toribio Goti Parás figuraba en esa tripulación como marinero de segunda clase… Cuando las millas recorridas daban su tregua en los Estados Unidos, El Correo de Llanes daba noticia de su embarque y su rumbo…» La corbeta Nautilus, en cuya dotación figura el marinero de esta Villa Toribio Goti «Juanillo», saldrá en breve de Nueva York con dirección a Londres, y para el otoño se hallará en el Ferrol, después de haber dado la vuelta al mundo. Le deseamos feliz arribo»… el otoño anunciado se adelantó al mes de agosto, el mes en que el Santo de su devoción pasearía las calles lllaniscas.

La Nochebuena encontró a nuestros viajeros en las costas canarias… Sin previo aviso, tan luego anocheció el 24, varias comparsas pidieron a la puerta de las cámaras el famoso aguinaldo, obteniendo como regalo no sólo algunas libaciones muy estimadas entre los marineros, sino libertad para cantar y bailar hasta las doce de la noche, hora en que el Capellán de a bordo ofició en un altar instalado sobre cubierta, oyendo toda la dotación la Misa de Gallo y unos villancicos cantados en medio del océano y al aire libre; cuadro éste lleno de poesía y ternura, y seguramente más digno de aprecio a los ojos del Todopoderoso que la generalidad de las misas celebradas a esa hora en tierra firme. Primera Navidad, a bordo, para muchos habitantes de la Nautilus, ¡cuántas emociones, recuerdos y nostalgias se desatarían aquella noche!… Un mes exacto desde su partida de Ferrol y después de visitar el puerto de Las Palmas, la noche del 30 de diciembre de 1892 cruzaron el Ecuador pasando del Hemisferio Norte al Hemisferio Sur. Esa misma noche el dios Neptuno, gobernador de todos los mares y océanos, hizo acto de presencia, previamente, mediante una potente voz que surgía desde lo alto del palo trinquete, interrogó al oficial de guardia por el nombre y destino del buque, a la respuesta del oficial, Neptuno contestó que debía cobrar su esperado tributo dándoles el plazo de unas horas para prepararse… A las ocho de la noche, cuando la marinería, formada sobre cubierta, como es costumbre diaria, rezaba la oración y repartía la guardia de noche, dejóse oír una imponente voz que, desde lo alto del palo trinquete, gritó.. – ¡Ah del buque!… Grandemente sorprendió esto a los que no conocían tal ceremonia, y aumentó su asombro al ver que el Oficial de guardia, sin perder nada de su grave actitud contestaba… – ¿Qué dirá? – Entablóse un diálogo que dió por resultado decir al dios adónde íbamos y cual era el nombre del buque, a lo cual manifestó Neptuno que al día siguiente se presentaría a la hora conveniente para cobrar su tributo…

….Descendió Neptuno por los aires iluminado por luces de bengala, y viósele ir por la mar en su carro flotante, del cual salían fuegos artificiales. El efecto fue completo, si bien el dios de los mares, en su descenso desde la cofa sufrió un susto más que regular, preparado por los tramoyistas de a bordo. No se concibe, sino es presenciándolo, cómo en un buque de guerra sin previos repuestos adquiridos en puerto, preparan los marineros y clases esa especie de mojiganga o mascarada perfecta… Un Neptuno con todo su séquito aparece al día siguiente en la proa y recorre la cubierta hasta llegar a popa, donde se halla el Comandante, a quien dice que mande tocar llamada y tropa. Cumplida esta disposición, Neptuno toma el mando del buque en absoluto, para lo cual trae en su acompañamiento un Oficial de guardia, timoneles, contramaestres, Notario para pasar lista, varios agentes o córchetes disfrazados de diablos y, sobre todo, un barbero llamado a hacer la barba a todos aquellos que el dios estime conveniente… Esa línea imaginaria que divide al Hemisferio Norte del Hemisferio Sur ha fascinado por siglos a los habitantes de este mundo, generando leyendas y mitos a través de los tiempos. Esta tradición marítima, que se remonta tiempo atrás, fue creada como prueba de los marineros avezados hacia los nuevos marineros que cruzaban por primera vez la línea ecuatorial. La ceremonia la preside el Rey Neptuno y su Corte Real y formaba parte de la iniciación de la Antigua Orden de la Profundidad. Todos los tripulantes que no hayan cruzado nunca la línea del Ecuador deben ser bautizados para evitar la ira de Neptuno rey de los mares…. Sigue reflexionando Don Fernando Villaamil… Es inverosímil la libertad de la cual gozaban las dotaciones de todo buque durante esta fiesta tradicional en todas las marinas, mientras éstas se compusieron de buques de vela. El vapor, al abreviar las navegaciones, ha hecho que esa y otras costumbres desaparecieran, con lo cual yo creo que en ellas se fué uno de los encantos de la vida del verdadero marino… Pues sí, el Comandante era un romántico navegando en la nostalgia, padecía la misma aflicción que Goti… No resulta difícil imaginar, por unos momentos, al jovencísimo marinero metido de lleno en aquel trance mitológico, cómo olvidar aquel espectáculo, los colores, los olores de la pólvora, cómo no revivirlo una y otra vez, incluso cómo no dudar de si realmente había ocurrido…

Los efluvios marinos debieron llegar a Toribio entrada la infancia. Sabemos que nació tierra adentro, en el filo entre Galicia y León, en su partida de nacimiento consta : » En Rubianes, a las ocho de la mañana del día nueve de Abril de 1872; ante el Señor D. Luis… Juez municipal y D. Antonio…. secretario suplente; compareció Mariano Goti Sueltos, natural de la Villa….. término municipal del mismo nombre, provincia de …, menor de edad, casado, jornalero domiciliado en Villar de Silva, termino municipal de Rubianes, provincia de Orense, y presentado con el objeto de que se inscriba en el Registro Civil un niño; y al efecto como padre del niño declara que dicho niño nació en el día de ayer a las ocho de la mañana y que es hijo legítimo del declarante y su mujer Josefa Parás Vega natural de … termino municipal del mismo nombre, provincia de Oviedo, menor de edad, dedicada a las ocupaciones propias de su sexo; domiciliada en el del declarante, que es nieto por línea paterna de Gregorio Goti y María Sueltos, difuntos, naturales y domiciliados que fueron de Villa… y por la materna de Martín Parás y Andresa de la Vega, naturales y domiciliados del dicho Llanes, que a dicho niño se le pone por nombre Toribio «… A partir de estas líneas la lectura resulta imposible, así como lo sustituido en el texto por puntos suspensivos. Cabe la duda acerca de la relación de los abuelos paternos con Llanes, no la hay en cuanto a que los abuelos maternos eran llaniscos, sus nombres y apellidos figuran inscritos como Hidalgos en el Padrón General de la Jurisdicción de Llanes en 1831, en el Barrio de Cima de Villa… Tampoco sabemos cómo y por qué se afincó en Villar de Silva el joven matrimonio… Dicen que este municipio de Rubianes es la más antigua puerta de entrada a Galicia desde el Bierzo, al pie de la gran montaña da Lastra, en donde se alzan al cielo los Penedos de Oulego y cuyas entrañas recorren misteriosas cuevas. Estas pequeñas aldeas tenían como templo parroquial la iglesia de origen románico de Santo Estevo de Pardollán, situada a unos 150 metros arriba en línea recta del núcleo de Pardollán. 

Las primeras noticias históricas que tenemos de este lugar se remontan a mediados del siglo XI, lo cual lo convierte en uno de los pueblos más antiguos de la comarca. Concretamente, el Tumbo de San Pedro de Montes, en un documento del 4 de septiembre de 1091, nos dice que un tal Gutierre Eriz con su esposa Dña. Jimena hacen donación a este monasterio benedictino berciano de ciertas propiedades “en la villa que llaman Pardollán, en la cuenca del río Sil”. Unos metros más arriba del templo, «Tras la iglesia», se conservan los restos de un gran molino que destaca por su enorme depósito de agua adyacente al mismo. Se trata de una gran balsa circular que aprovechó la roca para su construcción y que almacenaba las aguas del arroyo que nace en una mina situada unos metros más arriba para después utilizarla como energía para mover el rodicio. Entre el pueblo y la iglesia existían más molinos de los que no se conservan más que restos de canales y presas. Este parece ser el primer escenario en la vida de Toribio Goti, nos queda confirmar su ascendencia vizcaína, más que probable, aunque los datos demuestran que la sangre llanisca estaba en su ADN… Suponemos pues que, por motivos familiares, llegase a Llanes de niño, corrobora esta suposición, aparte de su ascendencia materna, el que en 1887 conste su participación, a bordo del quechemarín Magdalena, propiedad de Francisco García Ruenes, en el rescate de cuatro lanchas vizcaínas. La leyenda vasca da paso a la realidad llanisca, en 1897 ya de vuelta de su larga expedición en la Corbeta Nautilus, se salva junto con otros compañeros, excepto uno que falleció en el intento, de un naufragio en las proximidades de la costa llanisca, librando a nado y en la oscuridad la distancia hasta la costa. En 1906, figura como miembro inscrito en el Distrito de la Marina de Llanes (pesca y cabotaje). Anteriormente a esa fecha Toribio Goti había contraido matrimonio con Concepción Somohano Vallines, sanrocuda de San Roque del Acebal y sanrocuda devota del Santo Peregrino. Los `padres de Concha, Francisco Somohano y María Vallines, aparecen también inscritos en el Padrón General de la Jurisdicción de Llanes de 1831 en el lugar de San Roque del Acebal.


Concha y «Juanillo» tuvieron siete hijos, José Antonio, Baltasar, Eulogio José, Dolores, Gloria, María Jesús y Concepción, una familia numerosa que obligaba a los padres a buscar y rebuscar todas las maneras posibles de sacarla adelante y aunque nada les iba a favor no se hundieron, había que seguir trabajando y salir adelante. El veinte de mayo de 1905 el cabeza de familia contrata en El Oriente de Asturias un modesto anuncio; – «Toribio Goti (Juanillo) Calle de Cimadevilla, Llanes – Compra trapos blancos y de color, huesos, pezuñas, astas, zinc, plomo, metal, cobre, recortes de paño nuevo y hierro a buenos precios. Pagos al contado » – . Dos años antes de ese «negocio», el diecinueve de abril de 1903, había muerto, a la edad de dos años su hijo José Antonio, el 24 de abril de 1937, fallecería Baltasar (era sastre en Nueva) en el frente de Oviedo (Olivares), luchando por el bando de la República. En ambas ocasiones Toribio Goti demostró ser una planta persistente que se agarra fuerte y busca agua entre las rocas, convirtió el dolor en tristeza. El dolor no se puede gestionar, la tristeza sí… En sesión municipal de julio de 1922, se le concede el arrendamiento del Balneario Municipal de Llanes por dos años y tipo de 1.400 pesetas, tampoco duró mucho el nuevo intento empresarial de Toribio Goti… El primer año que salió el estandarte de Santa Ana lo llevaron los tres marineros más viejos de Llanes: Toribio Goti (Juanillo), Alberto Santiago (Jota) y Vicente Sampedro, se dice que entre los tres sumarían alrededor de los 240 años…


A finales de la década de los 40 le concedieron la Medalla al Mérito del Trabajo que le fue impuesta en Gijón. Acompañaba al ministro Girón, entre otros, el Almirante Valterra, el oír que Toribio Goti había participado como marinero en la Circunnavegación de la Nautilus y cuadrando fechas resultó que él también había hecho la travesía como guardamarina, parece que fue un momento muy emocionante, se abrazaron los compañeros y la sal de la mar barrió la cubierta…


La vida camina con los pasos cortos que se gasta en los lugares pequeños, el libro de cabecera abierto dicta con la voz de quien lo escribe… Felizmente hasta hoy en la Nautilus el ánimo, espíritu o estado moral de la dotación, nada deja que desear, Vese a todos trabajar llenos de buen deseo, alegres y contentos; bailan, juegan y cantan en las horas en que el régimen de a bordo deja libres para esta clase de expansiones, pero no obstante esto, el viaje es largo y la navegación a pesar de las detenciones que pueden hacerse en distintos puntos, no ofrece alicientes para todo aquel que en país extraño carece de medios para hacerse entender, y de ese elemento que ablande los corazones, el dinero, por consiguiente feliz será el viaje si termina volviendo a España toda su dotación, conservando la animación y alegría que hoy predomina en ella (…) Una mañana dispuse echar los botes al agua y que la dotación se ejercitase en remar. como consecuencia de esto hubo regatas. Los Guardia Marinas y Oficiales tripularon las embarcaciones de más andar y lucharon en primer término; después hicieron lo mismo los jóvenes aprendices navales y últimamente los marineros, despertando estas luchas el estímulo y alborozo que es consiguiente en tales casos (…) El 2 de febrero, La Candelaria, fue de descanso a bordo. Como día festivo se dispuso para la marinería una serie de juegos gimnásticos, con premios para los vencedores (…) consistían en botellas de vinos selectos y latas conteniendo en conserva artículos no saboreados muchas veces por paladares de marineros (…) Quién sabe si, debido a estas expansiones, no incompatibles con la más severa disciplina, se mantiene el ánimo de la dotación tan levantado y alegre como si estuvieramos navegando en las costas de España. Yo sé decir que sentía cumplida satisfacción cuando, en las anochecidas, en esas únicas horas que el marinero tiene sin ocupación, veía a todos bailar, jugar o cantar, demostrando su alegría.


El 23 de mayo de 1951, a los 79 años, Toribio Goti Parás muere en Llanes a consecuencia de una embolia cerebral, le sobrevive su mujer que fallecería a los 92 años,en su casa de la Plazuela de La Magdalena… Sus hijos y nietos siguen llevando en alto su apellido, orgullosamente, su biznietos mantienen ese mismo camino… Ese punto de locura y genialidad que caracterizó a alguno de ellos, siempre desde la bondad y el respeto, ese punto que, tantas veces se dispara incontrolado y una voz interna asume, en tono jocoso… ´¡Esto es Goti!… Álvaro Ruíz de la Peña transcribe, en el Anuario de Bedoniana de 2001, una conversación que mantuvo con uno de los nietos de Toribio y comenta … » Hablando con Javier sale enseguida a relucir el abuelo Goti, el padre de su querida madre, La Dorila. Y sale también a relucir la casta fabuladora del escritor que pudo haber sido este hombre. Me cuenta, por ejemplo, que el abuelo Juanito Goti -vasco de Guipúzcoa- viajó por todo el mundo en la corbeta Nautilus, que había sido marinero al por mayor (ballenero de Terranova y langosteru en Cuevas del Mar), que era fuerte con los fuertes y un infeliz con los que se le parecían. Un dibujo que guarda Javier como oro en paño nos muestra a Juanito con barba de lobo marino, gorra hanseática y un arpón en la mano. Y la misma mirada dura e inteligente que heredó su nieto. Su muerte en 1951, debió suponer para Javier un triste día»… Así es cómo se forjan los mitos y las leyendas, con ellos se envuelve la realidad… Y la realidad fue que Toribio, tras desembarcar en el Ferrol pasó unos días de «…descanso con su familia para volver a incorporarse, en el Ferrol, a la Nautilus, viaje en el que visitaría Filipinas y China»… Según El Correo de Llanes… Un regalo de última hora, una revelación insospechada…Toribio Goti siguió navegando en la Nautilus, Villaamil no llevaba el mando del buque entonces… quién sabe, tal vez siga aquel Goti siga navegando… quién sabe si, esta vez, lo haga como Ángel de la Guarda de uno de los suyos.


Fuentes.- Viaje de Circunnavegación de la Corbeta Nautilus / Bedoniana 2001 / El Correo de Llanes / Biblioteca Virtual de Prensa Histórica / Padrón General de la Jurisdicción de Llanes de 1831/ El Oriente de Asturias/ Llanes y el mar (Luis fernández Trespalacios)/ Antiguos mareantes de Llanes (Antonio Celorio)/ Archivo familiar.



Llanes, 8 de marzo, Festividad de San Juan de Dios.













