Para que llegase este momento, blanco y radiante, esperado con curiosidad e impaciencia, las crías acudían regularmente a la iglesia donde D. Tomás intentaba inculcarles preceptos y dogmas, repasando de vez en cuando letanías y oraciones que no convenía olvidar. Con los olores de la flor del cinamomo y las blancas calas purificando el ambiente, aquellas mentes infantiles intentaban comprender ciertas cuestiones. El concepto de Fé parecía complicado y D. Tomás, tras un breve silencio, suspiró y expuso un «ejemplo» – Vamos a ver, vamos a ver… si yo os digo que debajo de la sotana tengo escondido un bote de pimientos… ¿Me creeríais?…- ¡Siiii! – respondieron las rapacinas – ¡Eso es la Fé!! – continuó satisfecho de haber dado en el clavo -… Creer, creer en lo que no se nos es dado contemplar… Vamos a ver, Anita… ¿Lo entendiste? – La cría se puso de pie… -Sí, señor cura – Pues dime. ¿Qué es la Fé? – Ladeando la cabeza y entrecerrando los ojos respondió muy ufana.. – La Fé son pimientos en bote, señor cura –
El compañero imprescindible
«Volver a pasar por el corazón», es el significado etimológico de la palabra recordar, tal vez es por eso

