|

El «Prau» de Santa Ana

Ahí estaba, cada mañana, nuestro prau, un enorme canasto verde capaz de albergar cualquier juego infantil. Allí vivían las perezosas sacaberas, entre las piedras caídas de lo que fueron muros alrededor de la hondonada, muros que servían como soporte de confidencias, de bienvenidas y despedidas… Allí nos reuníamos los críos de la Moría y Santa Ana, haciendo breves incursiones al Fuerte o a la playina que surgía a bajamar entre la casa de Pilar Rubiera y las del Fuerte. Esguilaban los más valientes por las rocas que festejaban la proeza con arañazos valientes en las piernas de los héroes. De los charquinos de la «barra» “rescatábamos” renacuajos que pasaban a vivir en otros mundos de agua verde. Las canicas en el “gua” que permanecía en una de las piedras del portal de Santa Ana y los tesoros escondidos en un agujerín bajo tierra, protegidos por un cristal y cubiertos de nuevo a la sombra de los pláganos que rodeaban el prau. De vez en cuando volvíamos a comprobar que allí seguían nuestros “secretos”, hasta que olvidábamos el juego y… a otra cosa… Había también quien, amparado por la sombra de los mismos árboles, preparaba trampas para los incautos gorriones… Todo un festival de ocurrencias surgía en aquel entorno privilegiado que, desde entonces, y para siempre habita en el más cálido y feliz rincón de nuestra memoria.

SI TE HA GUSTADO, COMPARTE...

por | Dic 27, 2021

Otros contenidos

Memoriteca

Círculos de Azar


Archivos

Fototeca