CHARLAS LINGÜÍSTICAS
LA MUJER
La expresión del término mujer sugiere al lingüista una idea de algo blando, suave. Mollis, en latín, significa eso precisamente: muelle, flojo.
Es delicada, por excelencia: Se entiende por delicada corporalmente, cuando es delgada – hablando estrictamente – porque delicada y delgada son, en la familia gramatical, madre e hija, pero el sentido adecuado a mi propósito es atribuir fortaleza a la llamada delicadeza de la mujer, ya que toma su nombre de láqueus, delicias. Láqueus es lazo y delicias, aquellas cosas que nos atan como con lazo. Si la mujer, por delicada nos ata, sujeta y hecha el lazo, vengo a deducir que los delicados y débiles somos nosotros, los hombres, de humus, tierra y barro.
Con frecuencia al querer resaltar los encantos de su especie se dice, se dice de la mujer que es muy femenina. Yo invertiría los términos y diría que la fémina es muy mujer; porque entiendo que el vocablo mujer (múlier, en latín), encierra más belleza y atractivo que fémina o femenina. Fémina es ni más ni menos que el castellano hembra. Por lo tanto, aunque todas las mujeres son féminas –por naturaleza-, no todas las féminas son todo lo mujeres que debieran ser; es decir, suaves, dulces, muelles.
Si queremos dulcificar el resquemor de una herida, buscamos un emoliente, para que molifique nuestro dolor. Es porque emoliente y molificar –de mollis también- son próximos parientes de la múlier o mujer.
En otra faceta de su múltiple misión, consideramos a la hija de Eva, consideramos a la hija de Eva en su estado de cón-yuge, que conlleva el yugo con nosotros y con-sorte, que viene a decir; con suerte igual a la nuestra, cuando a nosotros se une en matrimonio. Creo que el autor de este vocablo quiso halagar un “poco mucho” a nuestra compañera, al intentar encerrar en ella sola lo que nos corresponde a las dos mancomunidades. Matris munus significa: deber de la madre.
Finalmente, lo que menos agrada al bello sexo es oírse llamar vieja y, sin embargo, le complace en sumo grado el apelativo de señora y señorita. En inglés, se emplea la palabra senior y también junior, para indicar de dos nombres iguales cual es el padre y el hijo. Como si se dijera: el viejo y el joven: Senil, senectud, proceden de senex (viejo). Los viejos y ancianos, nombrados para gobierno y consejo de la nación llevan el título de senadores. En una palabra, señora y señorita equivalen a vieja y viejecita, respectivamente.
Claro, todo esto son disquisiciones sobre las palabras en su sentido recto y rígido; pero el idioma nada tiene de dureza y encartonamiento. Es, por el contrario, flexible y dulce como la mujer misma.
José María Díaz
Alfaro, Vita Nova 1955


