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Julio 2022… Cien años después

La energía fluye cien años después…  En el año de mil novecientos veintidós se iba, en una noche de invierno, el bisabuelo León, entregando su último aliento a los pies de La Magdalena. Mediaba agosto del mismo año cuando llegaba a la casa familiar una nueva Ana, nieta del fallecido… Cien años después en la Magdalena del dos mil veintidós otra Ana enfilará la calle mayor acompañando a la Magdalena, de la mano de la madre y la abuela, eslabones imprescindibles en esta saga de un mismo nombre y una única tradición. Ahora restallan  los cohetes que rasgan las nubes de algodón que nos presta esta mañana de veintiuno de julio, puntualmente a las doce nos recuerdan que algo va a suceder, que algo trascendente y preciso nos convoca a través de los tiempos. La excusa de la emoción puede ser válida para que el corazón y el estómago se asocien formando un nudo que, por sí mismo, decidirá el tiempo que nos mantendrá prisioneros. La suerte está echada, los claveles en el jarrón con el agua al lado de la imagen de nuestra Magdalena, las faldas y las solitarias extendidas. Medias, enaguas y camisas recién almidonadas, y ahí sigue el nudo, el nudo que temo subirá hasta la garganta cuando mi pequeña Ana me desvele el misterio del futuro, ahora ella es su dueña. Un paso atrás veremos como se va apropiando del espacio que otras mujeres, las que nos trajeron hasta aquí, ocuparon…¡Viva La Magdalena!!!!!!!

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por | Jul 21, 2022

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